lunes, 19 de octubre de 2009

ETNOGRAFIA EDUCATIVA





Etnografia educativa
Las experiencias como parte de la cotidianidad.

Como primera instancia los registros que se evidencian en los trabajos de campo o informes etnográficos develan desde las experiencias escolares la cotidianidad misma del aula, los contextos externos y el currículo oculto de estos. Es necesario reconocer la multiculturalidad presente dentro del aula y como la escuela debería albergarlas y conservarlas evitando así que se pierdan esas identidades individuales, que hacen parte de un colectivo social, procurando que no se presente una homogeneización que genere una aculturación antagónica, entendida como la “modificación que una cultura sufre por contacto continuo con otra”.
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El etnógrafo con base a la interacción que hace en el medio en que está sumergido implementa técnicas e instrumentos que permiten la recolección de datos tales como: entrevistas estructuradas y no estructuradas, registros fotográficos, videos, observación participante, entre otras, además de contener descripciones densas que permiten el análisis y la interpretación del modo de vida de estas personas, debe asumir una actitud reflexiva frente a lo percibido en el trabajo de campo realizado.
Al utilizar estas técnicas lo que se pretende desde la perspectiva etnográfica es conocer el contexto socio-histórico y socio-cultural que los representa y los diferencia de otros y como cada cultura está sujeta a múltiples lenguajes que los etnógrafos deben leer y descifrar para poder mediamente descubrir o conocer el trasfondo de dicha cultura, es así como la etnografía se presenta para el investigador como “un tipo de lectura y escritura del contexto”.
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Leer, escuchar, hablar y escribir las culturas escolares

Ser competente implica saber hacer en un contexto. El saber hablar se convierte en la herramienta discursiva que permite relatar oralmente esas experiencias vividas por el investigador y establecer un acto de comunicación con la cultura estudiada a través del dialogo que ambas partes utilizan, el saber leer lleva consigo unos presaberes que el sujeto investigador debe poseer para hacer el trabajo de campo, observando el medio, detallándolo, analizándolo visualizando sus múltiples formas y estructuras, hacerlo parte suya, el saber escuchar posibilita el rescatar e interiorizar las voces obtenidas fruto de las interacciones entre el investigador y las culturas investigadas, generando en él sentimientos y emociones que hacen que esas voces sean relevantes y significativas dentro de la construcción de su informe final, es aquí donde el saber escribir se convierte en una herramienta básica para convertir el trabajo etnográfico en texto que a su vez permitirá el conocimiento y reconocimiento de la cultura a otras personas.

Vínculos y relaciones en el contexto escolar.

Las relaciones que se establecen entre los pares estudiantiles son más fluidas cuando no existe la presencia de un adulto y se convierten en un espacio de intercambio de experiencias, sentimientos y vivencias que se pueden narrar con más libertad. Por el contrario, no pasa lo mismo cuando el maestro está presente en esos diálogos, puesto que estas narraciones pueden llegar a ser modificadas, lo que no permite conocer tan fácilmente el trasfondo de dichas conversaciones a no ser que este haga parte de una “intimidad escolar”. En la construcción de los vínculos y relaciones entre maestro y alumnos se debe realizar previamente una lectura de contexto que facilite la identificación del tipo de cultura en el cual se va a trabajar, esto conlleva a que se conozca el campo de trabajo y se tejan rutas metodológicas que encaminen los procesos de familiarización con los grupos focales.

La etnografía como forma de representación

Si la etnografía ofrece un análisis profundo de las culturas es porque simbólicamente las representa, y es en este sentido que debe ser capaz de captar cada uno de los sucesos históricos que subyace el objeto de investigación. Por lo tanto debe valerse de una nueva etnografía que proponga una mirada hacia el conocimiento y estudio de una cultura a partir de la formulación de preguntas que sean significativas para el informante, dándole pasos a buenos aportes a la investigación, es así como el etnógrafo no debe estar sujeto a las etnografías clásicas, pues, estas no permiten circunstancias cambiantes ya que se encasillan fácilmente en las descripciones fijas, imposibilitando visionar desde una perspectiva distinta las actitudes y aptitudes demostradas en el trabajo de campo.
[1] El maestro como enemigo, Pág 244
[2] El maestro como enemigo, Pág


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